jueves, 20 de abril de 2017

Que juegues a esconderte.






Que tu suspiro juegue a esconderse en la piel de mi cuello.
Que la piel juegue a erizarse en cada caricia.

Que tú y yo, juguemos a llamar arte a esta sensación que los demás llaman amor.

Y que me beses, como si el frío no acariciase tu piel, como si la única con derecho a hacerlo fuese yo.

Porque te quiero.

O al menos me gusta pensar que lo hago.

martes, 14 de marzo de 2017

Tan por mi.

El cielo se cae a pedazos, y tus manos no están ahí para protegerme.
Mi corazón se rompe a pedazos, y tus labios están ahí para destrozarlo.
Me convierto en huracán, gracias a haber pasado por la tormenta.
Me siento diamante, porque nadie, ni siquiera tú, puede hacerme polvo.

Se me llenan los labios de tartamudeos cuando comprendo que no, que no vas a llegar.
Me estallan los lagrimales cuando comprendo que si, que puedo ser polvo, y arena.
Se me encierra un grito en la garganta, que me priva de la capacidad de gritar.
Se me acomplejan los miedos, al ver que se pueden hacer realidad.

Te me acomplejas tú, tan tú y tan todo, por mi, tan yo, y tan nada.
Tú...
Tú.
Tan nada, tan yo, y sobre todo, tan por mi.

Tan por mi que duele, tan por mi que engaña, tan por mi, que soy polvo,soy arena, y soy diamante.

sábado, 11 de febrero de 2017

Ella

Le gusta pintarse los labios,
y hacer ruido cuando camina.
Su boca se estira con cada sonrisa,
sabe que es preciosa.
Lo tiene tan, tan claro,
que da rabia verla andar.
Tan sutil, tan segura de si misma...

Tan fácil enamorarse de ella,
que es casi imposible no hacerlo.

martes, 20 de diciembre de 2016

Carta de mi, para ti.

Querida tú:

Llevo segundos, minutos, horas, días, e incluso meses pensando en ti.

Y solo yo soy consciente de lo mucho que me duele hacerlo.

Aún te quiero, de hecho, creo que siempre te querré.

He intentado olvidar ese sentimiento de extrañarte. El sentimiento, no a ti, me importas demasiado.

He comprado inspiración con auténtica devoción a vendedores ambulantes de palabrería barata, adivina qué : hasta sus versos me recuerdan a ti.

Aún me cuesta sonreír.
Antes de irte me cosiste los labios con un adiós.
Y aún así, yo imaginé, y confieso, sigo imaginando, un hasta pronto.

Aún suspiro cada vez que cojo el bolígrafo, porque, a pesar de haberme jurado a mi misma no volver a escribirte, aquí estoy de nuevo.

Gracias, supongo, por hacer de musa involuntaria de mis poemas más rebeldes.

Te echo de menos, por favor, no vuelvas.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Octubre dosmilquince

Octubre 2015. 

¿Sobro yo? ¿O sobráis vosotras? ¿Tal vez sobramos ambas? 
La angustia rodea las habitaciones como si siempre hubiera vivido en estas. 
Tal vez si lo ha hecho. 
O tal vez esa es solo la sensación que crece en mi. 
Es tan fácil entender a la gente que dice que haga lo que haga todo lo hace mal. 
Yo soy esa que dice algo para herirse a si misma y solo consigue, no sé como, herir a los demás. 
Me han robado la identidad. 
Y no puedo quejarme. 
Porque me quejo sin razón aparente y a la vez, debería quejarme más. 
El corazón palpita lágrimas cada vez que susurro la palabra hogar. 
Eso, dejó de existir hace unos meses.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Cristal.

Algo va mal.
Muy mal.
Cuando tu corazón dicta que hay más comprensión en la calle que en tu propia casa.
Cuando en el interior te sientes vigilado y arbitrado.
Cuando tú, eres tu punto de apoyo. Y te hundes.
Cuando no ves salida aparente.
Lo que encuentra salida con sorprendente facilidad, son las lágrimas disimuladas, las palmaditas en tu propio hombro y las simples palabras "estarás bien".

La presión es inmensa, e intensa, muy intensa.
Aunque nadie más la perciba.

Y, contaré un secreto a este, mi único confidente, mi interior.

Soy humana.

Y los humanos somos como el cristal.
Con cierta temperatura nos doblamos, nos deformamos, nos volvemos vulnerables.
La presión nos hace débiles y frágiles.

Me rompo.
Esa es la realidad.
Tengo grietas y marcas.
No.
No soy perfecta.

Aunque claro, como buen humano cristal, cuando hay visita, me limpio y me arreglo superficialmente.

Solo por el qué dirán.

Mientras los cristales roto llegan tan dentro y se clavan tan profundo que sangran.

Y la sangre, aunque sea de cristal, también llora.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Roma.

Querida Roma:

El corazón me estalla en mil emociones al siquiera mencionar tu nombre, imaginar tu silueta y pensar en tu aroma.

Te echo de menos.
Te quiero.